Las empresas ya no trabajan en un solo idioma. Hoy los equipos colaboran con clientes, proveedores y compañeros repartidos por todo el mundo. Y eso significa que las reuniones, los correos y las negociaciones se desarrollan cada vez más en otros idiomas.
De hecho, el 76% de las empresas que invierten en formación de idiomas ya opera internacionalmente. Ahora que el contexto global está claro, la pregunta es otra: ¿están los profesionales realmente preparados para comunicarse con confianza en ese entorno?
En este artículo, te revelamos las tendencias en la formación de idiomas en las empresas sacadas de ‘Versión Original’, nuestro informe anual sobre el estado de los idiomas entre los profesionales este 2026.
Let’s go!
El miedo a hablar sigue siendo el verdadero problema
Durante años, el debate sobre los idiomas en las empresas se ha centrado en el nivel: B2, C1, certificaciones o gramática. Sin embargo, los datos apuntan a otro problema: más de la mitad de los profesionales (53%) no se siente cómodo comunicándose en otro idioma en su trabajo.
Muchos profesionales saben lo que quieren decir, pero dudan antes de hablar en una reunión internacional, y prefieren dejar que otro intervenga o simplificar su mensaje para evitar errores.
“En RRHH hablamos mucho de liderazgo, pero poco de inseguridad lingüística. Y sin embargo, es uno de los bloqueos más frecuentes que veo en empresas.» – Jaime Puig (Fundador de HR Lovers)
Es lo que algunos expertos llaman inseguridad lingüística: profesionales técnicamente brillantes que, cuando cambia el idioma, participan menos en las conversaciones. Este fenómeno tiene un impacto directo en las empresas, desde oportunidades profesionales que se pierden hasta talento que no participa en conversaciones internacionales o una menor presencia en proyectos globales.

Flexibilidad, la pieza clave para combatir la baja participación
Cuando se decide invertir en cursos de idiomas para empresas, el reto rara vez es el presupuesto. El verdadero temor aparece después, cuando llega la pregunta incómoda: ¿la gente realmente va a utilizar la formación?
Según nuestro informe, la baja participación es una de las principales fricciones (38%) en la formación de idiomas dentro de las empresas. Y tiene una explicación bastante simple: el profesional actual trabaja con agendas saturadas que dejan poco espacio para cualquier actividad adicional.
En ese escenario, encontrar tiempo para formarse no siempre es fácil. Más de la mitad de los profesionales (58%) afirma que solo puede dedicar alrededor de una hora semanal (o incluso menos) a este tipo de aprendizaje. Además, cuando se les pregunta qué formato prefieren, la mayoría se inclina por clases individuales online (79%) y modelos que se adapten a su disponibilidad (88%).
Por eso la flexibilidad se ha convertido en el factor más decisivo al elegir proveedor de formación. Es precisamente la lógica que sigue la metodología de Twenix: clases one‑to‑one de 26 minutos pensadas para encajar en cualquier agenda, disponibilidad online 24/7 y un enfoque centrado en simular conversaciones reales de trabajo.

La IA para complementar el aprendizaje, no para sustituir al profesor
La inteligencia artificial está cada vez más presente en el trabajo diario, y el aprendizaje de idiomas no es una excepción. Muchos profesionales ya utilizan herramientas de IA para tareas concretas como traducir correos, preparar presentaciones, revisar textos o mejorar mensajes en otros idiomas.
Sin embargo, que la IA esté presente no significa que la formación vaya a desaparecer. De hecho, el 79% de los profesionales considera que la inteligencia artificial puede complementar el aprendizaje, pero no sustituir el papel del profesor.
“La IA acompaña. Sugiere. Corrige en tiempo real. Personaliza itinerarios. Pero no lidera el vuelo. El aprendizaje sigue necesitando dirección, criterio y contexto humano.» – Toni Gimeno (Especialista en IA aplicada a RRHH)
La razón es bastante práctica. La IA puede ayudar a traducir, sugerir frases o corregir errores en un texto. Es una herramienta muy útil para tareas concretas y para ganar agilidad en el trabajo diario.
Pero aprender a comunicarse con seguridad en otro idioma implica algo más que eso. Supone ser capaz de defender una idea en una reunión, reaccionar cuando la conversación cambia de dirección o gestionar matices culturales en una negociación. Ese tipo de habilidades se desarrollan practicando conversaciones reales y recibiendo feedback directo.



